miércoles, 22 de marzo de 2006

Vuelta de convalescencia estomacal y puente por Veracruz

Con la idea de alcanzar al primo Lalo y más familia en Córdoba y pasear por la playa en Veracruz salimos Sandy y yo al amanecer hacia Puebla. A las 7am Churubusco y luego Zaragoza estaban medianamente libres de tráfico ese sábado. Ya superado el tránsito en la salida de cuota, nos desviamos en la caseta de Chalco por módicos $13 pesos para tomar la libre. Todo estaba seco, pero aún así los bosques de esa zona son bonitos. Fuimos tomando el paso de las curvas hasta Río Frío en que retomamos la autopista, evitando así tanto casetas como topes y aprovechando además lo mejor de los escenarios. Sí pasamos por una caseta después de Puebla, pero nos salimos luego para tomar el camino hacia Tecamachalco. El objetivo era seguir por la libre hacia Córdoba, pero en Cañada la señora de la fondita en que comimos nos desvió hacia Cd. Serdán. El dolor de panza de Sandy fue motivo de parar ahí para descansar en un hotelito limpio pero sencillo, caminar por el centro y ver el atardecer. Pasamos algunos ratos leyendo sobre filosofía de la ciencia, comiendo “cosas de fácil digestión” y por la mañana también vimos el Pico de Orizaba entre los cerros y bosques desde la azotea.

Luego de un atolito mañanero regresamos hacia Cañada y finalmente tomamos el rumbo hacia Fortín de las Flores. Esa carretera también fue bonita y boscosa. Ya en Cd. Mendoza tomamos brevemente la autopista a Fortín, evitando una cañada muy honda pero probablemente bonita, aunque también tal vez tapada por camiones.

Habiendo ya abandonado la idea de alcanzar a la familia en la costa, decidimos una ruta más corta y nueva hacia Huatusco y Xalapa que resultó ser menos boscosa y más tropical de lo esperado, pero con unos paisajes muy especiales. Rural y poblado pero rústico y sin mucho tránsito, el camino dio vuelta en una gasolinera donde se encontraba la "Y" con la desviación a Xalapa. Algún famoso hotel se encuentra ahí, pero nunca lo vimos.

En Xalapa admiramos las avenidas forradas de grandes árboles y nos acostamos un rato en los jardines del museo de antropología que encontramos cerrado, por ser lunes. Luego de unas muy sabrosas y económicas tortas y paleta de coca-cola, seguimos por el maravilloso asfalto y curvas que suben a Perote, sin duda el más espectacular paisaje y la más maravillosa carretera de este paseo. En esta ocasión no se veía la bruma en la distancia, como en la anterior ni tampoco nos tocaron los colores del atardecer y ni el frío, pero es una zona montañosa, fértil y cultivada, espectacular a cualquier hora.

Seguimos hacia Huamantla, dando vuelta en Zacatepec. Ese tramo es un llano tan plano y ventoso que Sandy se sacudía con cada trailer que pasaba. Aún así paramos a tomar fotos, porque era un paisaje verdaderamente lunar y extraño.

Con el atardecer ya próximo descartamos uno o dos hotelitos, pero finalmente encontramos uno excelente pasando Huamantla, sobre la carretera. Sin duda es lugar de encuentros amorosos breves, nuevo y bonito. Reafirmó lo buenos, bonitos y baratos que pueden ser los moteles, excelentes sitios de pernocta. Además de un baño caliente y algún programa tonto de televisión, platicamos y leímos algo más, despertando sin apuros para salir hacia la ciudad por vía de San Martín Texmelucan, donde paramos a desayunar en un gran centro comercial bastante vacío y nuevo. Aunque picosos, los huevos a la mexicana y rancheros nos dejaron listos para retomar ahí la autopista, abandonándola en Río Frío nuevamente.

Sin muy grandes eventos, pero algunas bonitas fotos y tras de un paseo bastante tranquilo, superamos los dolores de estómago y nos divertimos por las carreteras, con los paisajes y las científicas lecturas preparadas para el camino. Sin duda se extrañó la compañía, pero tal vez en esta ocasión se trató de un paseo de convalecencia estomacal y como tal fue buena elección la ruta y ritmo.

jueves, 16 de marzo de 2006

Reparaciones y ayuda en Internet

Abajo se anota un intercambio sobre una reparación de mi anterior moto, BMW K1100LT 1993.

Otro hilo de un proceso de reparación y apoyo obtenido, pero para una Honda ST1300 2003 en la correspondiente lista de correo de mecánica es el siguiente:
Anoto estos datos porque creo que es importante reconocer como se puede con ayuda de la correspondiente lista de correo y un cuidadoso intercambio resolver cualquier problema de mecánica uno mismo tardándose menos y a menor costo y con la confianza de que luego en el camino tendrá uno la confianza de saber buscarle y resolver problemas mecánicos con mayor facilidad.

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Esta es copia de un correo enviado a la lista de correo de mecánicos y aficionados a talachear sus propias motos - BMW-Tech:

This is a work in progress report for repairs to "The Couch". An LT is truly a comfortable big motorcycle! My friends and previous owner nicknamed mine "The Couch". Some call it "The Living Room". I decided to write this up before further dismantling because I’m still unsure about the problem, writing it up makes it clearer and I’m hoping for some further pointers from you all:

Work done:

1. I removed the lower left hand side of the fairing and the crash/roll bars.

2. Cleaned thoroughly the area around and bellow the intake tubes, butterfly assembly and injectors with spray carburetor cleaner.

3. Arranged and moved stuff far away. Placed a fire extinguisher and a connected and pressurized water hose handy.

4. Sprayed the area this time with engine starter spray. (I discovered this wonderful stuff in England with my first motorbike, old and plagued with troubles. Even so it would start up even in the coldest winter morning with a short spay into the air intake.)

5. Started the engine: Very smooth. No hiccups. No misfires.

6. When it started to lose its smooth running I added more engine starter spray and it evened out again.

7. On close inspection the spray liquid around the intake hoses "seemed" to indicate air leaks, but this was unclear. It could simply be the slight movement of the whole butterfly assembly with the engine running.

8. After a while I let it run and dry up. The smoothness started to become more irregular again, but still no misfires.

9. After more time I finally got a misfire. This time I could see the air clearly hiss out of the base of the injector on the number two cylinder. In fact, the first time it spit some of the remaining starter spray liquid at me. I think I got some in my eye. Bother. Lots of water. Should have used some old glasses or goggles. Nothing serious though. (Don’t use nice new plastic eyeglasses for such work because they can get irretrievably damaged with solvents. Better glass.)

10. Listening carefully it is clear there is a knock inside the engine, simultaneous with the misfire and the air hissing out of the base of the number two piston injector entrance point. (Well, it seems simultaneous to me.)

11. Using a flat tip plain screw driver placed squarely against each injector and with the handle end in my ear I listened for the clicking at each injector. Boy is it loud and clear. However, I could not tell a missing click at the injector when the number two cylinder misfired. The whole process is rather fast, so I’m not sure I’m able to discern the missing click. It may just be missing and I can’t hear it.

12. After first writing up these notes and progress report, I sealed with black silicon the base of the number two cylinder injector entrance point in preparation for a further test before taking out the injectors and maybe the butterfly assembly.

13. Having plugged that spot, number 2 cylinders still misfired and the air now came out the hose at the base of the butterfly assembly at number 2.

Hypothesis I’d love to have second opinions for:

a) First, I can see that with the engine starter spray everything smoothed out, so it seems I’m enriching the mixture.

b) This would seem to indicate clearly that there are one or more entry points around there for this explosive liquid to enter and enrich the mixture.

c) The clearest spot seems to be the base of the number two cylinder injector, where the air hisses out when misfiring. Maybe it’s the only spot. On first writing up these notes I thought "Maybe I should plug it with some silicon or something temporarily, before dismantling everything, in order to test the engine running and possibly rule that out?"

d) But, would this mean the only problem is an inadequate seal at the entrance point for that injector? What do you think the symptoms indicate?

e) Otherwise the rubber intake tubes bellow and maybe also above butterfly assembly would have to be repaired or checked, which is the next step I think. Changing them all would be prohibitively expensive, since each of the eight costs US$75 here.

f) More important: Would the symptoms indicate something further? Maybe if the leak or leaks were there anyway the problem would not be like this and I would actually have to be looking for an intermittent failure in that injector or in the spark for that cylinder or somewhere else.

g) When I sprayed with engine starter everything smoothed out and this would tend to indicate that all leaks have to be found and plugged and that would be the end. But when I plugged one leak at the base of injector 2 the air came out elsewhere, so is it a matter of air leaks or of a very strong other motive that produces them?

Other work previously recommended and which I will undertake next week (because I have agreed to help a cousin out with his bike this weekend:

i. Check the cleanliness and good connections at the ignition amplifier (No. 17 in the ignition system parts diagram).

ii. Remove the fuel rail and injectors, swap one and reconnect to see if the fault follows the swapped injector originally on cylinder 2 to the new cylinder it’s placed at.

iii. For the first time, check out the valve clearances. (If there is need for a shim change the Haynes manual gives a rather grim and complicated perspective without the special BMW tools. But if that’s the case, I’ll have to first read up on the adequate documents on the list web site first.)

[Doing mechanical repairs is fun. It may be clear I read "Zen and the Art of Motorcycle Maintenance" some years ago and took it rather literally. My line of work and research is self-help groups and mutual aid, so this list and doing your own repairs is very much in line with that. But when you’re way up in the sierra of far away places in the depths of little travelled Mexico, it’s a good thing to be able to repair whatever goes wrong yourself. I bet you all agree on that.]

Thanks again to everyone on the list for previous and future help and pointers.

Rolando


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Esta es copia de un correo a la lista BMW-Tech de mecánicos de motos BMW:
Here’s the report back for repairs done after receiving much appreciated and valuable advice and info for my bike’s ailments from the BMW-Tech list:

- Removed gas tank and fuel tubes.
- Changed gas filter with the similar one I use (for a Nissan Tsuru).
- Removed left side panels, injector cables, fixing belts and throttle position switch cable.
- Disengaged and rotated rubber tubes going to butterfly assembly from air filter.
- Disconnected throttle and choke cables.
- Discovered that in order to adjust the idle speed screw for the accelerator cable I don’t need an L shaped screw driver, but rather to simply adjust it with the engine off and the handgrip fully twisted open. (Such a simple thing I could not figure out. Not very smart.)
- Removed fuel rail complete with injectors.
- Disengaged butterfly assembly complete, cleaned it and did not move anything.
- Replaced damaged and leaky tubes under the butterfly assembly with similar diameter and size pieces cut from a fuel tube for some car’s gas tank to filler cap. (I just took one as an example and found an adequate piece of tubing at an auto rubber parts shop.) Cost: US$4.00 against a fortune for the original ones. Used standard metal belts to replace crimp ones. Excellent results: Perfectly air tight now.
- Cleaned the whole area, with care not to do anything to the butterfly assembly.
- Took the injectors to a lab to clean and replaced the rubber seals with standard ones, literally twenty times less expensive than the original ones at the dealer.
- Reassembled everything carefully.
- Never removed the air filter housing.
- Took the bike to check with an exhaust analyzer for a US$2.50 tip and managed now easily to set the CO2 adjustment screw so that the number the guy said indicates fuel not being burned went from 8% to 3%. I think that’s the CO measurement on the analyzer screen. Anyway, the awful gas smell, black carbon and excess fuel use is all gone now. Still, I don’t know if I should strive for less than 3% though.
- All work was done spending one or two hours each morning from next to last Monday to a Friday. Five days of very easily distributed work. Only scratched my hand once.
The only thing I haven’t been able to get right is that throttle position switch. The instructions on the web page document say I should hear a click when the throttle is fully closed and I hear no such click. When I decelerate hard the engine sometimes dyes on me, which is bad. Anyway, will keep trying.

The end result is incredible. The engine is smooth as a sewing machine.

The change for the better is fantastic. Many thanks for advice and help here.

Anyone here in Mexico? Care for a ride from the City to Veracruz and the north of Puebla sierra? (This is preparatory for Easter week around Chiapas.)

Take care. Ride safe.
Dr. Rolando Montaño Fraire
www.rolandomontano.info
www.ayudamutua.org

domingo, 5 de marzo de 2006

Cuatro de visita a Peypoch en las carreras de enduro

Esta reseña como otras se encuentra también perdida en el espacio cibernético, porque mi compu falló y todo mi correo pasado está en el limbo. Anoto la ruta que planeamos y seguimos.
Periférico
IMSS H Traumatología izquierda
Blvd. Del Centro
M de Santiago
San Mateo
Camino Real San Mateo
Av. San Mateo Nopala
Entronque con Libramiento Champa “ La Quebrada”
Camino a Jipilco
Carretera Naucalpan “ Ixtlahuacan“ Jilotzingo
San Luis Ayucan
Santa Marí¬a Mazatla
San Miguel Tecpan
Las Palomas (Los Tachos)
San Isidro del Bosque
San Jerónimo Zacapexco (entronque al N evitando Villa del Carbón)
Chapa de Mota

miércoles, 1 de marzo de 2006

Aventura a Chilpancingo

Singing in the rain, o como convive R con una Vento. La idea que dio origen a este suceso surgió una tarde de domingo en Cuernavaca después de un frugal refrigerio digno de monjes franciscano, más austeros que nosotros. (Sobró como media paella.) En el desempance alguien preguntó así como de casualidad: “¿Conocen el camino a Chilpancingo?” Sí, el de la sierra el que pasa por Tlapa, Chilapa y Tixtla? Comentó que es muy bonito el paisaje; que la carretera ofrece un reto interesante. Alguien mas dijo que hace mucho que no salimos, que ya chole de Taxco, Valle y las grutas yá… etc. etc. A todo esto alguien más puso cara de “los veo pocos y mal armados” y así, después de voltear a verlo y mordernos los labios, pusimos fecha para ir a comer un pozole a Chilpancingo.

Mira nos vamos el jueves, comemos en Chilpancingo en la tarde, nos vamos por la federal a Aca y regresamos el sábado, después de un pescado a la talla. Parecía un buen plan; pero no habíamos tomado en cuenta a Tláloc, a las carreteras mexicanas y a las máquinas chinas.” O sea, el hombre propone y Buda - La mezcla de motos y sus tripulantes no podí¬a ser más diversa. Cada uno tiene una filosofía de viaje muy, pero muy diferente; así que convivir no fue fácil. Para darles una idea del reto, les describo las diferentes almas que nos acompañamos:

Rank tiene como medio de transporte un diván: Es rojo, grande, tiene dos ruedas, grandes maletas (y muchas) y era descrita en su factura como K1100 LT. El sostiene la tesis de que se debe disfrutar tranquilamente y cómodamente” y plasmar en la cámara cada paisaje interesante; que tiene la obligación moral de investigar cada brecha que se le atraviese y de tomarse un descanso, cada vez que el cuerpo se lo pide. Carga con una hamaca y puede dormir en ella solo o acompañado, bajo cualquier clima y en cualquier lugar donde haya dos árboles a una distancia razonable. Eso quiere decir que un día completo puede resultar de peinar 150km ó menos. Usualmente se mueve a una velocidad actualmente definida como Rank 1.0 y que tiene como única desventaja que a esa velocidad se le suben las hormigas a la moto. Eso lo compensa con una innata habilidad para resolver cualquier problema mecánico con cola loca ó un alambre; la posibilidad de relacionarse con cualquier gente en cualquier lugar del mundo y conseguir con un presupuesto espartano alojamiento y comida de buena calidad.

Pei Poch es un catalán indomable, ex-corredor de trial en su tierra y ahora endurero consuetudinario y muy competitivo. Traía una 1150 Adventure, por lo que pasaba literalmente volando sobre topes baches y terracerías, para sentarse a descansar y esperar al resto del grupo. Sus maletas salieron volando frente a el en dos ocasiones y la reparación fue digamos lo mínimo sencilla, pero poco elegante. Los abollones estarán ahí hasta que las maletas sean sustituidas. Me atrevo a pensar que la única razón por la que llegamos juntos al destino final fue que lo asaltó el temor a perderse: No podía creer que eso por lo que circulábamos fuera una carretera digna de figurar en el mapa. Además traía una fuerte infección que lo mantenía con alta temperatura, a pesar de pastillas, chochos y demás remedios, administrados por el resto del grupo y por los diferentes farmacéuticos a lo largo del camino.” O sea, traía un coctel molotov en la panza. Fieles el uno a la otra R y el que esto escribe también nos afanamos, tratando de mantener el paso de Pey Poch, aun a riesgo de perdernos nosotros mismos en algún tope o bache del cual nunca pudiéramos escapar sin escalas, winches o grúas. Mis maletas se mantuvieron en su lugar, no sé si por la diferencia en velocidad con la que sorteábamos los obstáculos Pey Poch y yo; por la innata habilidad de R; por que el sistema de sujeción antiguo es mas eficiente, ó por pura suerte.

El último integrante era una Vento. Sí, como lo oyen, una moto China, leyeron bien. No japonesa, China con 250cc y hecha de fina lámina China calibre 12, con resistente plástico, seguramente reciclado de envase Chino. Chicotes de fuerte alambre Chino. Desde luego, tornillos Chinos y cuidadosamente armada, con fuertes remaches de durable aluminio Chino. En resumen, una Chinadera en toda la extensión de la palabra, solo que para sabotear su asiática intención de irse a un barranco o desarmarse a medio camino, a bordo venia un intrépido e indomable tripulante armado de inagotables reservas de Gafer Tape, paciencia, alambritos recogidos a la vera del camino, cualquier cantidad de Tie Raps y la decisión de llegar al destino y hacer el regreso a bordo de la moto y sin empujarla, pasara lo que pasara.

Al final no fue el último en llegar, solo el mas cansado. El diván llegó minutos mas tarde, navegando parsimoniosamente por los ríos de lodo en que se convirtieron esos caminos para llegar a Chilpancingo.

La ruta: Podemos decir que la autopista a Toluca, comparada con un Auto Bahn en Alemania queda mejor parada que la parte final de esta ruta, aun comparada con una brecha de Saigón o Dakkar. Eso sería en una fresca mañana de primavera, pero en medio de una tormenta de 6 horas, donde 3 de ellas nos la pasamos esperando al diván y a la china cómodamente sentados en una piedra por la que escurría el agua, la cosa empeora. Para colmo, la muy traicionera ruta actuó de mala fe; nos hizo pensar que todo sería un lindo paseo.

Salimos de Cuernavaca rumbo a Cuautla e Izúcar. Éste es un camino bastante insulso y, salvo el pesado tráfico de Cuautla, lo único digno de recordar es el Cañón de Lobos. Desayunamos con un clima perfecto en Izucar: Tlacoyos y jugo fresco de coca cola, eso si del día, recién exprimido y agua para Nescafé que estaba tibia. Me temo que no supimos escoger el mejor lugar, desventajas de llegar antes que Rank y su certera intuición, pero el paisaje era bonito y la gente amable. Ahí empieza una gran carretera, creo que es parte del trazo original de la “panamericana”, la salida a Oaxaca por Huajuapan. Delante nos encontramos con la inocente desviación a la derecha. No sé que mal hado nos llevó a tomar ese destino -debimos seguir de frente. Total, “¿qué le pide un mole negro a un Pozole verde?

Esa noche acabamos todos helados y empapados en un lugar que estaba a punto de ser convertido en discoteca, mediante el procedimiento de arrinconar las mesas y poner unas bocinas monstruosas a todo volumen. Tengo un recuerdo que no logro explicarme, cuando entramos al restaurante-antro no me ha quedado claro porque, si estábamos helados y hambrientos, si estábamos tan cansados que caminábamos como carritos chocones de feria “¿porqué teníamos una sonrisa tan grande en la boca? Sospecho que el diván, la china, R y la Adventure tienen algo que ver.

La única dádiva con la que nos favorecieron los dioses es que la calidad de la comida y los mezcales es la misma en Oaxaca y en Guerrero, lo cual no es una ventaja menor, pues ayuda a soportar hasta las quebradita.

Perdón por la digresión, como les decía, el camino hacia Tlapa era perfecto, cuando de repente empezó a llover. Solo era una ligera llovizna con un cielo abierto y soleado, así que no nos detuvimos a poner impermeables. Craso error. Nunca dejó de llover, hasta que dejamos las motos aparcadas en el hotel. Antes de media hora habíamos corregido el error, pero nos secamos hasta salir de la regadera esa noche. El agua arreciaba cada vez más, y nada nos hubiera mantenido secos. En algunos trechos era muy lodosa, con mucho barro y no se podían ver los hoyos, aunque los topes se podían adivinar, por un cambio en la dirección de la corriente. Para cruzar los pueblos era necesario adivinar por que lado de los camiones íbamos a encontrar menos maltratado el piso, y atrevernos a pasar junto a ellos que peleaban la carretera palmo a palmo y haciendo un oleaje....

Cuando empezamos a subir la sierra le pueden agregar un poco de frío a la ecuación. La compensación que teníamos era el paisaje. Lo podíamos apreciar cada vez que nos deteníamos a esperar al diván ó tratar de reparar alguna nueva avería de la moto china. Es un paisaje extraordinario, en especial una parte que cruza por lo alto de dos valles contiguos, donde el primer escalón está como a 300m a ambos lados de la carretera, con nubes moviéndose abajo y una belleza que duele. Adelante te topas una tentadora desviación a Olinalá y, seguramente, la próxima vez podremos hacerla, ya que no olvidaré revisar el pronóstico del tiempo.

En fin, hermoso viaje, pero no para mediados de agosto. Probablemente en un día claro y sin chinas en 10kms a la redonda se pueda llegar tranquilamente hasta Chilpancingo a buscar hotel y cenar temprano. Nosotros hicimos 13 horas y las sufrimos intensamente. Tan intensamente que la próxima vez que se me antoje un pozole, recuérdenme que en la Tixtleñita, frente al Sam’s de Cuernavaca es excelente, aunque por otro lado eso del mole negro suena bien “¿y si nos vamos a Puerto Escondido por Tlaxiaco y Putla? Saliendo temprano y desayunando rápido en Huajuapan, podemos llegar con luz hasta..."

Eduardo Espinosa

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Si el clima no te permite usar equipo de protección no te permite salir en moto.

martes, 29 de noviembre de 2005

Vuelta de sábado a la caseta de Iguala

La reseña de la vuelta sabatina es breve, pero mucho vale la pena simplemente por recordar las curvas antes de Iguala y el rissotto con camarones.

Nos encontramos como se acordó en el segundo semáforo al inicio de la libre a Cuerna, frente al Banamex, donde veinte minutos antes de la cita a las 8am estaba ya esperando Lalo cuando llegamos Sandy y yo, también diez minutos antes de la cita.

Disculpándose par la tardanza el flamígeno de la veloz GS llegó cinco minutos tarde y Manuel otros cinco. Todo esto porque durante el fin se comentó sobre la puntualidad con que suele cumplirse para las salidas moteras, distinta a cualquier otro compromiso sea de trabajo u otro, tras de noches con poco sueño y los días precedentes dedicados a todos los detalles que a cada uno parecen necesarios e imprescindibles.

Por mi parte tengo las maletas ya listas y preparadas permanentemente, pero es verdad que algo encuentro que debe prepararse siempre. En el extremo opuesto, la Katy es sujeta de grandes y detallados preparativos. Sigo pensando que esa primera carretera es de lo mejor en muchas de las salidas que hacemos. Verdes pastos y bosques, curvas maravillosas y excelente asfalto. Llegando a Cuerna dejamos las llaves para Chabela y pasamos a un relajado y nutrido desayuno. Claramente esta fue una muy pausada salidita sabatina, pero cuando uno la repasa, puede ser buen modelo de las que pueden estar intercaladas entre otras más largas y ambiciosas.

El monotema dejó paso ocasionalmente a otros, antes de salir hacia Iguala, tomando la libre solamente un tramo hasta justo antes de Taxco y la bifurcación de la de cuota a Iguala, misma que tomamos hasta la caseta, regresando luego de hidratación con Yolis y sin pasarla. Ese fue el punto alto de toda la jornada, con unas curvas maravillosas en las que se definió la velocidad MT=0.67 Rank. Definitivamente la Katy es una belleza, pero al parecer tiene muy marcada vocación de monja que se distingue en el 55MPH indicado en rojo y el cinturón de castidad de 140kph. Como suele sucederles, es sí una desbocada loca en el arrancón.

Cada cual su encanto. Olvidemos el paisaje, el asunto es la carretera, las curvas perfectamente trazadas y diseñadas para tomarlas sin apenas variar de velocidad, concentrándose en el trazado y la fluidez, con el ocasional obstáculo a la distancia como elemento de interés adicional, para lograr esa suave transición entre un costado y el otro. Holgados los brazos, con un fino control del que deben despojarse tensiones, para un más preciso manejo en el nirvana de la sutil integración de la intención y el movimiento.

Toda la jornada se resumió en este desenlace del calentamiento previo en la libre a Cuerna antes de pasar a la preparación de la cena con la cual cerramos, ya en compañía de Chabela y Mateo. Desde la colaboración financiera hasta el apoyo en la cocina, el rissotto a cargo del chef de planta fue una actividad conjunta en todo momento. Unos grandes camarones además de pelados fueron circuncidados y sujetos a liposucción individualmente. Las espinacas de primera calidad fueron el tema central de la ensalada y la conversación pocas veces desvió del monotema acostumbrado, para terminar al agotarse todas las botellas disponibles retirándose todos a descansar, unos colgados de una hamaca entre dos árboles, otro en su saco de dormir y otros más civilizadamente en sus aposentos. Y ahora: ¿Cual es la próxima salida?

sábado, 19 de marzo de 2005

Aventuras del Diván No. 57: Valle Nacional y un mar de nubes


Aventuras del Diván No. 57: Valle
Nacional y un mar de nubes

[Puebla-Tehuacán-Teotitlán-Valle
Nacional-Oaxaca-Huatulco-Cruz Grande-


Tierra Colorada-Iguala-Cuernavaca-DF]

Sábado 19 a lunes 28 de marzo de 2005.

 



Dí­a

Destino

Comentario

Sábado

Puebla

Federal
hasta Rí­o Frí­o y luego autopista.


      




Tehuacán

Plano
y llano.


      




Teotitlán

Primera
sierra. El mejor hotelito de $150.


Domingo

Tuxtepec

Paisajes
y verdor increí­bles.


      




Valle
Nacional


Ningún
hotel decente. Mejor acampar.


Lunes

Guelatao

Pasando
a segunda, interminable sierra y paraí­so motociclí­stico. El amor llega a
Salvador por su GS y las maletas de la K saltan por los aires y aterrizan
esquiando.


      




Oaxaca

Tercera
sierra esplendorosa. ¿Serán realmente sólo 2,000 curvas?


Martes

Oaxaca

Descanso
y museos, mercado y comida tí­pica. Salvador toma la autopista al DF.


Miércoles

Miahuatlán

Otra
bellí­sima sierra más.


      




Candelaria

Una
noche de descanso.


Jueves

Bahí­a
de San Agustí­n (Huatulco)


Mar
y playa. Amaneceres y atardeceres. Arrecifes y mariscos. ¡Cuánta belleza!


Viernes

Bahí­a
de San Agustí­n (Huatulco)


Fue
difí­cil, pero sí­ logramos además de todo localizar quien cocinara como la
mamá de Sandy. Arrecife y peces de colores.


Sábado

Pinotepa
Nacional


Los
kilómetros y las sierras ya habí­an dejado su huella.


      




Rancho
“La Virgen”�


Con
escasos recursos, acampamos con vista al atardecer, sonidos de la noche
tropical y la cordialidad de los interesados habitantes del rancho.


Domingo

Cruz
Grande


Una
desviación para evitar Acapulco.


      




La
Unión -  El Limón -  Tierra Colorada


Resultó
ser otra excelente carretera de curvas moteras y con tramos muy bonitos.


      




Chilpancingo
-  Zumpango


Finalmente
una carretera amplia. Que trazado y superficie. Un último motelito y ratos
divertidos.


Lunes

Iguala
““ Taxco ““ Cuernavaca - DF


En
Iguala excelentes tortas y jugos. En Taxco paletas y aguas frescas. Paradas y
caminatas para descansar el esqueleto, antes de llegar a casa.


Salvador estaba ya muy listo para salir cuando lo encontramos en la gasolinera que acordamos a las 8AM en la colonia Del Valle. Aunque una hora más temprano hubiésemos evitado realmente el tráfico de salida de la ciudad, probablemente el tramo más peligroso y a mi modo de ver definitivamente el más tenso de los 2,000 kilómetros del recorrido, la salida por Zaragoza fue relativamente rápida y sin contratiempos.


La única caseta que pagamos en todo el viaje fue de $15, justo antes de la de Puebla, para evitar topes y tránsito de la salida e integrarnos ya a la federal y al mundo de las curvas, los paisajes, el aire fresco y el ritmo del viaje en moto. La elección para el desayuno en Rí­o Frí­o probó ser muy buena, con fruta y jugo de cortesí­a, antes de los tamales, atole y panes dulces. Ligerito, para comenzar el dí­a. Retomando la autopista, aunque sin pasar caseta, desviamos hacia Tehuacán por Tecamachalco, con una parada para refrescos y otra mucho mejor para comer mariscos. Todaví­a í­bamos las dos motos juntas y Sandy a cargo de aplicar su especial radar muy acertadamente, identificando pronto el mejor restaurante.


La pequeñita carretera hacia Teotitlán era ya la promesa de aventura”¦ o desastre. Parecí­a poca cosa, por lo angosto y triste de la entrada. El joven conductor de una de tantas “˜pickups”™
locales, sombrerudo y ranchero, aseguraba que la superficie no estaba tan mala y los paisajes bonitos. Algo a alguien habí­a que preguntar y escuchar para animarse. La realidad es que fue mejorando el paisaje, conforme empezaba a subir. Todaví­a la zona era relativamente árida, pero ya menos plana.



Teotitlán parece tener un solo hotel. Por $150 la habitación, con dos camas matrimoniales, todo nuevo y limpio, agua caliente y la vista desde un tercer piso al paisaje circundante, parece que elegimos el bueno. Por suerte que el único era el bueno, porque si no”¦ Este fue el inicio del acoplamiento del trí­o al viaje y su dinámica. Terminó en un barecito con tequilas y cervezas que resultaron en una Sandy tambaleante y unos tacos de suadero que ella y Salvador disfrutaron. Tal vez es bueno en ocasiones tener el discernimiento en pausa, para apreciar mejor lo positivo de las cosas disponibles. Yo me comí­ algo Bimbo salido de un paquete con mucha azucar.  En este punto es tal vez pertinente comentar sobre la economí­a del viaje. Prorrateado, cincuenta pesos por persona para alojamiento en este caso. Similarmente en otros. Aportamos cada quien $500 a un fondo común, para gastos generales, tales como comidas y alojamiento. La gasolina se pagaba por separado, así­ como gustos y otras compras de cada uno. Esto simplificó las cosas. Sumando comidas y hotelitos, generalmente muy económicos, gasolina y pocas cosas más, el costo por dí­a fue aproximadamente de $200 a $300 por persona. En casos menos. El asunto principal consiste en dedicar un poco de tiempo a ubicar el hotel o identificar el restaurante, sin decisiones precipitadas o hechas con la prisa del hambre o la hora, para lo cual es fundamental decidir parar a la hora y con la anticipación necesarias. En algún lugar las botas de Salvador pasaron por barro radiactivo, porque brillaban por la noche, cosa que nunca logró opacar las vistas estrelladas desde el hotel, a las que siguieron unas pocas dificultades con algunas abejas y unos dos tanques rastreros del pleistoceno que aparecieron con sus antenas y rompieron un poco el hilo de las últimas conversaciones del dí­a sobre filosofí­a, polí­tica y el Zen de la ruta motera, entre otros temas. Con todo, la salida sí­ se llevó a cabo a las 7 AM, gracias a unas leves descargas eléctricas estratégicamente aplicadas en partes sensibles a los integrantes de la partida que estaban tardando en levantarse a las 6am. (Algo positivo puede decirse de la temprana educación en el Kinder Schoole de la Gestapo del jefe de maniobras de este viaje.)


Inmediatamente después de Teotitlán, la parte seria del viaje, es decir todo el resto comenzó a tomar forma. Todaví­a con un paisaje ralo y seco, el hilo de curvas sin recta intermedia dieron pié a una pronunciada e interminable subida, entre la impresionante sierra. Era difí­cil encontrar donde parar para tomar una foto y reconocer el paisaje. Lógicamente Salvador pronto desapareció en la lejaní­a de la lí­nea de la carretera que se
podí­a discernir en las laderas de la montaña hacia delante. Para atrás los cambios de luz y sombra, la distancia y las formas del paisaje permitieron disparar la cámara muchas veces, todaví­a sin habernos percatado de que el contador de fotos estaba fijo e inamovible.



Algunos cientos de curvas más tarde, ya en un paisaje más verde, pasamos por un pueblito montado en la ladera de la montaña y con su mercado en plena actividad. Era obligado parar nuevamente a tomar algunas fotos de las cosas difí­ciles de identificar que se vendí­an y de las vestimentas y personas. Nadie hablaba en español y pocos indicios habí­a de la época en que se viví­a. Bien pudieran haber sido cincuenta o cien años atrás, juzgando por los colores brillantes y la forma de saludar, hacer la venta y conversar. Pronto seguimos adelante, con la idea de que tal vez Salvador estarí­a a poca distancia esperándonos para reunirnos y tomar un refresco.


En Huautla, bastantito más adelante en tiempo y distancia, encontramos finalmente a la GS ya con el escape y todo lo demás a temperatura ambiente, junto a una miscelánea. Salvador habí­a hecho ya amistad con el encargado y otro lugareño muy amables. Nos recomendaron un restaurantito que ubicamos un poco adelante, enteramente vací­o y desierto.
 

Sin atención por los reclamos del hambre galopante, seguimos con Salvador al frente, pronto a desaparecer, subiendo por la serraní­a, conforme todo se poní­a todaví­a más boscoso y bonito.


La carretera en ocasiones era muy buena y en otras repentinamente se hací­a un campo minado de baches y huecos.
Fue en una subida empinada, con un vado difí­cil de medir en su profundidad, inmediatamente después de un prolongado trecho de una superficie perfecta que con el diván, una vez habiendo soltado los frenos para equilibrar y preparar el inevitable golpe, al botar la llanta trasera sobre el borde superior de “El
Gran Bache
”, las tres (3) maletas traseras saltaron al aire y surfearon sobre el pavimento. Triste y sorpresiva vista por el espejo retrovisor, mismo que al menos hizo reconocer que estábamos solos en la carretera. Fueron necesarias algunas reparaciones menores, con un mecate, amablemente provisto por una agradable pareja anciana que habitaba el borde de esa carretera en una pequeña casa con inmejorable vista panorámica, pero también con el azote del viento que en ocasiones debe ser tremendo.



Haciéndole al fakir, perdimos una excelente oportunidad de nadar en las heladas aguas de un rí­o y cascada esplendorosos. El calor era bastante, así­ que eso parecí­a bastante apetecible. Igualmente las galletas y chuchulucos que ahí­ se vendí­an. Pero el
prospecto de que Salvador nos esperara en alguna parte, aburrido, hací­a de la responsabilidad de ser integrantes de un grupo viajero un obstáculo incómodo, como para tomarnos el tiempo necesario para la zambullida y descanso. Creo que para estas ocasiones es importante cargar al menos con una reserva enlatada de alimentos y bebidas que permitan un picnic improvisado, cuando toda otra oferta de comida falte. También acordar reuniones cada dos horas por lo mucho.



Poco adelante fue donde además de  reencontrarnos con Salvador, nos vimos frente al mar de nubes. En una de las bajadas de la sierra, porque hubo varias, así­ como nuevas subidas, tuvimos la  espectacular vista de una maravillosa alfombra de nubes. Cubrí­an toda la enorme cañada y uno naturalmente se imaginaba que serí­a una situación de niebla y 0% de visibilidad, al seguir la carretera que desaparecí­a en su interior. Esta fue probablemente la más increí­ble vista de todo el viaje. Claro que le tomamos toda una serie de fotos con la cámara de la que el cuenta fotos seguí­a tercamente fijo. Pero la memoria esta en nuestras mentes, grabada. También el hecho de que bajando de ese sol ardiente, una vez entrados en la zona nublada, antes que neblina llegamos simplemente a un bonito y fértil valle en el que el dí­a estaba”¦ nublado. Claro. ¿Qué esperábamos? Eran nubes ¿no? Y debajo de las nubes lo que hay es”¦ clima nublado. Extraño y al mismo tiempo
no tanto.



Adelante fue que la carretera que tení­a rato siendo un asfalto perfecto con un excelente trazado y peraltes desapareció. Se trata de la literalidad de la palabra. Antes que baches y hoyos, mala superficie o cualquier cosa similar, simplemente dejó de haber carretera. Ni siquiera podí­a hablarse de terracerí­a. Era simplemente campo traviesa. Salvador agradeció entonces sí­ venir montado en su todo doble propósito. A la veloz Honda deportiva de antaño posiblemente hubiéramos tenido que cargarla. Tal vez por estos trances y otros, unidos a la serie de larguí­simos tramos de curvas y carreteras de montaña que siguieron en los dí­as siguientes, fue que logró finalmente con este viaje acoplarse, si bien tal vez todaví­a no enamorarse de su GS, elegida de manera tan razonada y sobria como lo hizo.

Adelante siguieron tramos de excelente carretera en bosques maravillosos. Todo enteramente para nosotros. Como en todo este viaje, con todo y ser plena semana santa, encontramos después de Tehuacán y hasta Oaxaca mucho muy poco tránsito. En este tramo, como en otros, pasaba fácilmente media hora, a la velocidad que en esas curvas era posible viajar, sin ver ningún otro vehí­culo y en casos ninguna otra persona o casa.


Encontramos finalmente a Salvador junto a otra tiendita, acompañado de una grande, redonda y morena mujer platicadora que le hací­a amena la espera. Ella nos recomendó comer en la presa, algunos (¿cuántos?) kilómetros adelante. Ya nuestro entrenamiento de fakir habí­a hecho al hambre básicamente desaparecer; tal vez transformarse en un malestar y cansancio general. Antes que ser una enseñanza ésta de lo más adecuado para un viaje así­, creo que debiera ser un resguardo en su contra. Un régimen de desayuno (7-9am); almuerzo (10-12am); comida (13-15 hrs.); y cena (17-20 hrs.), además de descansos de unos quince minutos cada dos horas de manejo intermedio, serí­an a mi modo de ver lo más recomendable, para disfrutar mejor el viaje, la moto; paisajes y toda la experiencia. Además de ser tal vez más seguro, para un viaje largo, por los riesgos de manejar cansado o apresurado, un régimen así­ permite reintegrar al grupo regularmente, y decidir juntos las paradas, con sus correspondientes conversaciones o actividades otras, como por ejemplo zambullirse en el agua fresca.


Siguiendo en meditaciones, esto me hace pensar también que tal vez es preferible evitar el intento de uniformar velocidades medias, casi siempre al menos un poco distintas entre sí­. Buscar viajar muy juntos me parece que puede ser un error. Los que van atrás del lí­der de la fila de motos generalmente se apresuran, rompiendo los lí­mites naturales para su nivel y velocidad de manejo, por ejemplo al rebasar. Tienen así­ consecuentemente mayores riesgos. Viajando con más distancia unos de otros, cada uno toma su ritmo e incluso puede subir de nivel de manejo, si a eso atiende y aprende con el trayecto, y platicando en las paradas. Como la escalada en roca, yo considero que el deporte de la moto es un asunto básicamente solitario, entre uno y la roca, así­ como entre uno y el camino, por mucho que lo practique uno y aprenda en grupo.



En la presa encontramos a Salvador en un excelente restaurantito. Nuevamente los mariscos eran la especialidad. En esta ocasión tostadas de jaiba, filete y otras delicias fueron seguidas de un necesario descanso en horizontal, sobre el cemento de la ladera de la presa, con vista a las garzas y patos, y tapando con la espalda la entrada del hormiguero. (Al parecer esto confundió un poco a las que llegaban a casa.) Claro, todo acompañado de romántica música de trí­os de antaño, brisa, sombra y tranquilidad. ¿Qué más se puede pedir?


Pues según Salvador, unas paletas Holanda”¦ y eso justamente es en busca de lo que fuimos, hasta encontrarlas a la entrada de Tuxtepec. Luego de este dulce y frí­o festí­n, sin éxito para ubicar un hotel que nos agradara ahí­ o en el siguiente pueblo de Chiltepec, atravezamos tal vez un poco aprisa, ya casi al anochecer el más increí­ble y esplendoroso paisaje verde y tropical. Con la carretera que bordeaba el enorme y verde rí­o del Valle Nacional, cementerio del peor esclavismo de la época de Dí­az a inicios del siglo 1900[1], era difí­cil pensar que estuviéramos en temporada de secas. Este valle definitivamente merece un viaje aparte. Pocas veces he visto un lugar tan verde y bonito. Las señas de balnearios se siguen unas a otras a lo largo del camino. El agua verde del ancho rí­o a mi me atraí­a fuertemente. Pensar que en este valle parece llover casi todos los dí­as a lo largo del año me hace creer que debe ser una de las regiones más fértiles. Habí­a bellí­simos bosques plantados con hileras de árboles de hule y otros. El aire limpio y cristalino, húmedo pero agradable.


Llegados a la ciudad de Valle Nacional encontramos que tampoco habí­a ahí­ ningún hotel medianamente agradable. Aunque a Salvador las mujeres de la vida alegre lo buscaban acompañar, los decidimos por uno menos próximo a ellas, aunque similarmente simple. Ahí­ cayó muerto, con todo y el niño llorón de algún vecino. En este tipo de situación es generalmente bueno preguntar por posadas menos próximos al centro del pueblo. Con lo adecuado hubiera sido excelente acampar junto al rí­o, pero para eso no estábamos preparados. Luego de unos minutos de Ben Hur en la TV del hotel, Sandy y yo nos fuimos a la feria y terminamos subiéndonos a la rueda de la fortuna. Después de un hot cake con cajeta, chispas de colores, leche Nestlé y otros aderezos, regresamos a descansar.


Un excelente desayuno todaví­a en Valle Nacional fue el precursor de la siguiente tanda de 2,000 curvas, a decir de un lugareño que dijo haberlas  contado. Nosotros en cambio las disfrutamos, al grado de que al llegar a la entrada de Oaxaca Salvador terminó su espera al saludarnos narrando lo maravillosamente que se la habí­a pasado en ese largo tramo. Se trata de una carretera de montaña excelente. La subida parece nunca terminar y el paisaje va cambiando. La selva da paso al bosque de coní­feras y termina uno estando en los Alpes. En el mirador del punto más alto fue donde descubrimos la falla en la cámara. Sí­, efectivamente, al final era extraño que un mismo rollo pudiera tener más de cien fotos. Descansamos brevemente con vistas espectaculares y abandonamos la idea de encontrar a Salvador esperándonos para comer. Paramos en un comedor que parecí­a razonable. Más adelante, cuando decidimos otro descanso para tomar agua fue en un
restaurante más bonito, montado en otro punto alto de la sierra. Este hubiera sin duda sido mejor elección, juzgando por la vista del contenido de las cacerolas. Era el tipo de lugar ideal para una parada, porque la primera moto que quedara estacionada ahí­ estarí­a situada sin posibilidad alguna de evitar ser vista por los demás.



En Guelatao, ya habiendo abandonado por completo la perspectiva de compartir alguna de las paradas, Sandy y yo decidimos ver un poco la final del torneo de basquetbol infantil; visitar el museo dedicado a Benito Juárez y escuchar un poco a la banda, antes de continuar hasta encontrarnos los tres a la entrada de Oaxaca. Aquí­ fue donde escuchamos la reseña en la que Salvador se expresaba ya muy positivamente sobre su GS, a diferencia de otras ocasiones en que más bien añoraba el sonido del motor de la Honda. Hablaba de los ágiles cambios; lo dócil y fluido del tenderla en cada curva. En general, el nirvana motociclí­stico de las curvas y el asfalto. Incluso se refirió a un armónico ronroneo del motor. El camino saliendo de Valle Nacional a las 9:30am terminó a las 16:30 en Oaxaca. En el centro nos topamos con las motos de Pericles y Lalo, llegados por la libre de Cuernavaca y Cuautla. Al tiempo que exploramos posibles hoteles, los buscamos y finalmente nos encontramos todos y acordamos cenar más tarde juntos.


Tanto como la noche en un hotel menos económico y más elegante, todo el siguiente dí­a también fue de descanso. Visitamos el excelente museo de las culturas y antropologí­a y el de arte. Un error esa noche fue cambiarnos a otro hotel menos costoso pero mal elegido, para a la mañana siguiente separarnos. Salvador decidió ya acortar el viaje regresando por la autopista a México y Sandy en cambio propuso seguir hacia Huatulco. Otra alternativa era regresar por la federal ví­a Cuautla y Cuernavaca. Habí­amos perdido contacto con Pericles y Lalo, mismos que estaban en la frecuencia de un encuentro entre artistas y fotógrafos en el que la noche anterior sentimos desfavorables circunstancias para integrarnos realmente. Salvador salió como a las 9am y seguramente llegó por el medio dí­a a México.

El camino a Huatulco es atravesar otra sierra enorme. Habí­a más tránsito, consistente principalmente de cadenitas de tres o cuatro autos, tras de algún camión o camioneta lenta. Una vez habiéndolos sorteado en cada caso, generalmente seguí­a un largo tramo de tranquilas curvas solitarias. En el punto tal vez más alto de esa sierra, ya nuevamente en otro enorme bosque de coní­feras, paramos con idea de descansar en la hamaca, pero fuimos abordados por una horda de niños que nos enseñaron algunas palabras en ¿otomí­? Nos tomamos fotos con ellos, copias de las cuales prometimos enviarles[2]. Platicamos y pasamos un bonito rato, antes de continuar y parar más adelante en un lugar menos propenso a la plática y curiosidad locales, propio para el descanso en hamaca. Apropiado en este caso significó una curva frente a una escarpada ladera con vista a la sierra en que descansamos suspendidos entre dos árboles sobre un piso con 45º de inclinación. El viento me parecí­a tan agradable como la vista y Sandy cayó exhausta casi inmediatamente. Es importante la comodidad en un descanso, incluso si es de sólo quince minutos. Ese breve tiempo es absolutamente renovador. Aunque en realidad, tras de no una ni dos ni tres sierras solamente, descansado, lo que es descansado realmente en realidad uno no queda sino hasta varios dí­as después de terminado el viaje.


Antes de llegar a la costa comenzó a oscurecer y decidimos parar la noche en un hotelito con el que nos topamos. Sencillo pero con agua fresca para bañarnos y un vecino gringo que me platicó de su vida errante en Bolivia, Guatemala y México. Llegamos al crucero temprano y encontramos que la terracerí­a que ahí­ mismo comenzaba era justamente la que lleva a la Bahí­a de San Agustí­n. Luego de unos 20 kilómetros de lento tránsito en la seca brecha llegamos a la playa. Por darle paso a una camioneta, quedamos varados en la arena, pero con ayuda pronto salimos y llegamos ya a un buen lugar en la sombra para parar, junto a una palapa al final de la playa. Nos fuimos a caminar y descansar. Ese lugar es seguramente la última bahí­a de Huatulco que todaví­a sigue siendo sencillamente de palapas y playa. Aunque habí­a bastante turismo campista, estaba bastante agradable y con amplios espacios entre unos y otros, incluso siendo plena semana santa. El arrecife ahí­ comienza a unos metros de la playa y sigue siendo maravilloso, a pesar de la desgracia de las motos acuáticas y otros motores que lo destruyen con su vibración.


Ese y el próximo dí­a fue de caminatas, atardeceres frente al mar y vistas del vuelo y formaciones de pelí­canos. Subidos en una roca admirando el mar Sandy y yo terminamos siendo aventados y arrastrados por una ola. Pero entre paseos descubrimos también finalmente un lugar en que la señora cocinaba, sí­, efectivamente, tan bien como su mamá o casi. Muy sabroso y casero, aunque habí­a que caminar para llegar al lugar en la zona del caserí­a aledaño.


Saliendo al dí­a siguiente hacia Pinotepa Nacional, estábamos ya con deseos de terminar el viaje, pero aún muy lejos de casa. Cuando ya atardecí­a, decidimos acampar, entre otros motivos por estar la situación financiera ya muy mermada. Entramos por una terracerí­a hacia una rancherí­a y ubicamos ahí­ un terreno entre Bugambilias y una bonita vista hacia el atardecer. Habiendo obtenido la autorización de la familia dueña del terreno, nos vieron curiosamente colgar nuestra hamaca de campamento, analizando el mosquitero y comentando que efectivamente, habí­a bastante mosquito. En lugar de aceptar la cena e interés por convivir y compartir de la familia en cuestión, Sandy declinó la oferta mientras yo todaví­a estaba instalándonos. Los rodeamos de raidolitos humeantes contra los mosquitos y recostados admiramos el paisaje, leyendo un poco antes de dormir.



Poco adelante encontramos el punto en que la carretera de la sierra que viene de Putla desemboca. Esa también es una maravillosa ruta que se desprende de la federal que va de Cuautla a Oaxaca. Partiendo de Tepescolula, poco antes de Nochixtlán, lleva por una sierra y variados paisajes. En un viaje anterior el circuito que nos hubiera llevado a regresar también por Cruz Grande-Chilpancingo-Iguala-México lo cortamos, regresando nuevamente por Pochutla, Cuautla y México. Llegando por la de cuota a Nochixtlán y tomando esa sierra serí­a una excelente ruta también.


En Cruz Grande tomamos la carretera hacia Tierra Colorada para evitar pasar por Acapulco. Nos encontramos con que ese es también un camino bonito. El largo camino andado, el cansancio acumulado y la falta de tiempo impidieron en esta ocasión realmente conocer y disfrutarlo mejor. En tramos, la superficie es mala. En otros es impecable y el trazado y peralte también. Hay algunos lugares para quedarse y unos pocos
balnearios. Nosotros terminamos por parar la noche pasando Chilpancingo en un hotelito limpio y de amplias habitaciones en Zumpango. La pasamos divertido y tranquilo. Al dí­a siguiente tomamos el camino con calma, parando para comer unas tortas en Iguala; helados, agua fresca y una caminata por los callejones del centro en Taxco. Llegamos por la federal de Cuernavaca al atardecer, para finalmente dormir en casa, molidos eso sí­, pero con un maravilloso viaje como experiencia. Las imágenes y los lugares regresan a la mente. El deseo de repetirlo también, aunque tal vez lo mejor serí­a dividir el trayecto en dos viajes separados, como sabiamente lo hizo Salvador al separarse y regresar por autopista de Oaxaca.



Este es un paí­s enorme, bellí­simo, inacabable para viajar en moto. Esta cubierto de selva de temporal, por lo cual es justamente en la época de lluvias que ahora comienza que los paisajes se hacen más esplendorosos. El agua refresca la tarde, moderando el calor y las noches. Creo yo que es la mejor época para viajar, así­ que”¦ ¿Cuál es la ruta y el plan de viaje? Y en esta ocasión ¿Quiénes más se apuntan?





[1] Kenneth Turner, John, Cap. “IV - Los esclavos contratados de Valle Nacional” y “V - En el valle de la muerte”,
México bárbaro, p. 49-84, Serie Sepan Cuantos No. 591, Edit. Porrúa, México,
DF, 1994. (Véase vínculo a texto completo en la sección de vínculos de este blog.)


[2] Antonio Cruz Hernández, Rí­o Molino en San Miguel, Municipio de San Miguel, Oaxaca.

lunes, 27 de diciembre de 2004

Plan de viaje - DF-Morelia-Lázaro Cárdenas-Zihua-Valle-DF

Plan de Paseo Motero
Aproximadamente 1,500 Km total de recorrido
Ruta
•    DF
•    Toluca - Mex. 55D-126D al norte
•    Atlacomulco - Mex. 15D al oeste cuota
•    Los Azufres - al sur
•    Huajámbaro - Mex. 15 al oeste
•    Mil Cumbres - Mex. 15 al oeste
•    Morelia - libre al oeste
•    Quiroga
•    Tzintzuntzan
•    Tzurumítaro
•    Patzcuaro - ¿cuota? O libre el oeste
•    Uruapan - al este y sur cuota Mex. 37D hasta
•    Cupuancillo y Presa El Infiernillo - Retomar cuota 37D o abandonarla por la 37 hasta
•    Lázaro Cárdenas - al nor-oeste Mex. 200 por la costa a
•    Maruata - regresando al sur-este Mex. 200 hacia
•    Lázaro Cárdenas - al sur-este Mex. 200 costeando a
•    Zihuatanejo - regresando al nor-oeste Mex. 200 al entronque de
•    La Salitrera - Mex. 134 al nor-este a
•    Cd. Altamirano - al este Mex. 134 a
•    Río Cutzamala
•    Ixtapilla y Presa Hermenegildo Galeana - Mex. 134 al nor-este
•    Tejupilco - Mex. 134 a entronque en
•    Temascaltepec - desviación al norte (izquierda) hacia
•    Avándaro y
•    Valle de Bravo - al norte hacia
•    Parque Nacional Bosencheve (entronque Mex. 51) - al este Mex. 51 a
•    Toluca - al este Mex. 15 libre a
•    DF
Acampando. Hoteles baratos. Playa. Muchas paradas para fotos.

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